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Enero, 2010

Amores adolescentes de verano:

¿TIENEN FECHA DE VENCIMIENTO?

 

Las vacaciones son el momento perfecto para viajar y conocer personas con quien divertirse. Algunas de ellas perdurarán y seguirán siendo amigas una vez que se acabe el verano, pero otras relaciones se transformarán sólo en un lindo recuerdo de la temporada.

Es común encontrarse con grupos de amigos jóvenes que deciden tomar sus mochilas e irse de vacaciones a una ciudad distinta. Ya ubicados en su destino, comienza la verdadera aventura: visitar lugares, impregnarse de nuevas costumbres, cambiar los hábitos nocturnos (más carrete, menos sueño) y conocer a todo tipo de gente.

Entre esas nuevas 'amistades' puede que haya una persona con la cual hay una onda especial. Al principio serán miradas, risas cómplices e insinuaciones más o menos directas... pero después puede que se dé paso a algo más; no necesariamente una relación formal, pero sí comenzar ' a andar'.

Los llamados 'amores de verano' son cada vez más comunes, porque los adolescentes están conscientes de que deben socializar en todas las partes a las que vayan. Siempre estarán interesados en incorporarse a nuevos grupos de amigos y estarán ávidos de experimentar sensaciones placenteras.

Si cada experiencia se vive de manera natural, considerando las limitaciones que tiene una relación de verano, no habría problemas. Lo que sucede es que, muchas veces, un hombre o una mujer involucra sus sentimientos mucho más allá de lo que quisiera.

Calabaza, calabaza...

Cuando se termina el periodo estival, es hora de volver a casa y todos deben retornar a sus hogares, para comenzar un nuevo año de trabajo o estudio. Aunque muchos no quieran reconocerlo, ésa es una información que se sabe desde el primer minuto, por lo que hay que estar preparado anímica y emocionalmente para aceptarlo.

“Nadie sabe a ciencia cierta cómo serán las vacaciones ni las relaciones con otras personas. Lo que sí se sabe es que va a llegar el momento de regresar, con todo lo que eso significa: dejar el relajo, la vida al aire libre y las nuevas amistades”, comenta el psicólogo Carlos Cifuentes.

Y en ese 'dejar cosas' se quedan las personas especiales. Es decir, el pololo o la polola de ese momento debe estar consciente de que existe una alta probabilidad de que todo se quede en un bonito recuerdo de verano. No ocurre en todos los casos, pero en un gran porcentaje, las parejas no tienen el mismo nivel de contacto (por lo menos en lo inmediato).

“Cada experiencia es personal, por lo que va a diferir en cuanto a tiempo, intensidad y nivel de compromiso. Por lo mismo, no se puede generalizar y decir que hombres y mujeres van a sufrir con la separación. Tampoco se puede asegurar que todos lo tomarán sólo como una aventura divertida”, explica el profesional.

Lo que sí se puede decir es que un amor de verano marca las vacaciones, generalmente para bien. Tener la oportunidad de compartir, de explorar y satisfacerse mutuamente de manera responsable es muy positivo. Así debería recordarse en el futuro.

Salir del bajón

Por supuesto que hay ocasiones en las que uno se engancha más y ahí queda la escoba, porque eso significa que el momento de la despedida será un verdadero drama. Por otro lado, cabría preguntarse qué ocurre con aquellas relaciones que siguen en pie después de que el verano se acaba. ¿Son duraderas? ¿Se puede sostener a la distancia si hubo tan sólo unos meses para conocerse?

Hay algunos factores que dan atisbos para una respuesta a estas interrogantes. El primero de ello tiene que ver con el nivel de madurez de hombres y mujeres. Es decir, la forma con que conciben, desde el primer momento, la relación amorosa en la que se están involucrando.

“Aquéllos que ya han pasado por experiencias similares o que tienen cierto bagaje en historias amorosas se irán con más cautela, y no apostarán todo por esa relación que si bien puede ser bonita, podría tornarse difícil a la distancia. Quienes son más inexpertos o están recién iniciándose, pueden sentirse más involucrados”, asegura el psicólogo.

No es que los amores de verano 'tengan fecha de vencimiento', pero hay que saber lo complicado que es mantener la relación en otro contexto: una ciudad distinta, trabajando o estudiando. Por lo mismo, es altamente recomendable disfrutar el momento, pero no ilusionarse más allá. Así, si no resulta no se sufre tanto. Y si resulta, ¡mucho mejor!
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