
Seguramente no te dabas cuenta, pero cuando eras chico disfrutabas mucho tocándote el cuerpo: los pies, las manos y también los genitales. Esa grata sensación queda guardada para siempre en tu cabeza, a la espera de que en algún momento el deseo de darte placer se avive nuevamente.
Esto ocurre durante la pubertad, cuando las hormonas comienzan a generar cambios físicos y psicológicos que hacen que hombres y mujeres piensen todo el día en sexo.
Pero como a esa edad no siempre es posible acceder a otro para dar rienda suelta a los instintos, lo más factible es optar por la masturbación. Eso se aprende fácilmente a través de la autoexploración de los genitales cuando están más desarrollados.
Es normal
“La masturbación es totalmente normal. Es parte del proceso de crecimiento y definición de la identidad. Todos pasamos por eso, y tenemos que estar conscientes de que es algo que nos acompañará durante toda la vida”, explica el sexólogo Christian Thomas.
Eso quiere decir que hay que tomarlo como algo natural. Es un periodo que se irá regulando cuando tengas acceso a otros medios para satisfacer tu deseo sexual. De todos modos, debes saber que la masturbación es frecuente, incluso, en personas que tienen una pareja y una vida sexual activa.
“Cuando se acepta como parte del desarrollo psico-sexual, se vive con menos culpa y sin vergüenza. Eso es fundamental para tener una adolescencia tranquila, centrada en el crecimiento integral y no sólo en lo físico”, asegura el doctor.
Cuando estás chato
A veces, el colegio o la relación con tu entorno pueden exigirte demasiado. Por eso es común que los adolescentes de tu edad gusten tanto de esta práctica que la utilizas como ‘vía de escape’.
“Como se realiza en el plano de la intimidad, es de fácil acceso cada vez que un hombre o una mujer está solo”, comenta el Dr. Thomas.
¿No será mucho?
La masturbación puede convertirse en un problema cuando reemplaza las relaciones sociales. Es decir, cuando prefieres pasar en tu casa encerrado tocándote los genitales antes que compartir con tus compañeros o amigos.
También se transforma en un trastorno cuando pierdes el sentido de lo íntimo, y te sientes atraído por masturbarte en cualquier lugar, incluso aunque haya gente alrededor. ¡Todo mal!
Eso se llama ‘masturbación compulsiva’, y puede generarse a cualquier edad, aunque es más frecuente en los jóvenes. No es algo irreversible, pero tienes que estar de acuerdo en buscar la orientación de un profesional.
Todo es bueno cuando uno es capaz de controlarse. Tocarse y conocerse a sí mismo es un excelente modo de aprender de la propia sexualidad. Así, cuando llegues a la etapa adulta sabrás perfectamente cómo enfrentarte a una pareja.