De la admiración por un compañero a las confusiones porque a lo mejor no dejamos de pensar en él, hay un solo un paso. Durante la juventud este tipo de pensamiento se hace más recurrente, por lo que hay que saber cómo enfrentarlo.
Una antigua canción cebolla tenía un coro como éste: “Amiga mía, sé que estoy quitándote al hombre de tu vida. Amiga mía, sé que estoy matándote y es lenta tu agonía...”. ¡Qué situación más incómoda!