Justo cuando logras establecer una relación pareja relativamente estable, aparece un ‘segundo candidato’, que -por cierto- se vuelve cada día más irresistible…. ¿Qué hacer en este dilema? ¿Sucumbir a sus encantos y caer en la infidelidad? ¿Dejar a tu pareja e intentar una relación nueva? ¿Resistir la ‘tentación’ y quedarse con lo que ya tienes?

Tips para decidir

El primer paso es evaluar la relación de pareja actual en los siguientes términos:

•Ámbito sexual: ¿Logramos una buena intimidad? ¿Funcionamos bien, más o menos, o de plano no funcionamos?

•Ámbito del poder: ¿Las responsabilidades son compartidas? ¿O yo soy siempre la sombra de mi pareja? ¿Tenemos una relación de igual a igual o no?

•Cercanía afectiva: ¿Me siento contenida, apoyada o siento que soy siempre yo la que tiene que enfrentar todo?

Si la balanza se inclina hacia el lado negativo, hay dos alternativas: continuar con la relación así como está o cambiarla. “Y cambiarla implica ir a una terapia, conversarlo, darse un tiempo o bien, rehacer nuestra vida, y en ese proceso, podemos encontrar a otra persona. Si ése es el caso, es bueno darse un tiempo para analizar en qué está el otro: ¿Tiene pareja? ¿Es así de amable con todas o sólo conmigo? ¿Realmente estará interesado en mí o será sólo una ilusión mía?”, sugiere este psicólogo.

Si las dudas respecto de la pareja actual surgen cuando se lleva sólo un par de meses, si ya no hay química ni empatía, la recomendación es, derechamente, terminar y buscar a otra persona. “Esa etapa inicial -la de los primeros meses- es la más importante; si la relación no agarra vuelo, va costar mucho más que suceda después”.

Eso sí -antes de tomar una decisión drástica- es importante darse un tiempo para trabajar la relación, conocerse, limar asperezas, tener claro lo que espero del otro y dárselo a conocer.