Hablemos de sexo!
Ya empezaron las clases, lo que significa que volverás a ver todos los días a tus compañeros. De hecho, con ellos es con quien más compartirás, por lo menos durante los próximos 10 meses.
Eso puede ser una idea genial o transformarse en algo tedioso. Todo depende de cómo te lleves con ellos y ellas. Pero ¿qué pasa cuando tienes que enfrentarte a diario con el compañero que te gusta?
Si no te toma en cuenta, será una prueba complicada. Pero si hay ‘onda’, lo más probable es que terminen en una relación. Un vínculo que -por cierto- no siempre es fácil de sobrellevar y que tiene sus ventajas y desventajas.
Independencia
A juicio de la psicóloga Tamara Rojas Urrutia, la independencia juega un rol importante. Las parejas que se forman a muy temprana edad (en la enseñanza básica o media) tienen que ‘rendir cuentas’. En cambio, en la educación superior es más probable que cada uno sepa qué hacer, cuándo y con quién.
Lo anterior significa que las parejas más ‘grandes’ tienen más posibilidad de compatibilizar la vida individual con la compartida, ya que ambos están más conscientes del valor de la independencia y de los espacios propios.
Si son muy chicos, muchas veces no tienen el carácter definido para enfrentar los conflictos que se dan a diario o la oposición del entorno. Y eso, a la larga, puede llevar al término de la relación.
Respetar los espacios
Según la profesional, “todo depende de la edad y de la personalidad de cada uno. No obstante, se pueden dar algunas claves para evitar que la cotidianidad vaya en contra de la relación. Una de ellas es respetar los espacios del otro”.
Verse todos los días y tener las mismas responsabilidades académicas puede convertirse en una dinámica que coarta la libertad individual del otro. Si estás pendiente de él todo el tiempo, es probable que se sienta ahogado.
Lo mismo para ellos: si están todo el día con los ojos encima de ella (y peor aún, celándola) es muy posible que todo se acabe pronto.
Por eso, la especialista aconseja “que cada uno haga sus cosas. Pueden formar grupos distintos de estudios, sentarse separados, compartir con otros durante las horas libres, por ejemplo”.
Ah, y no te enamores del profesor
“Por lo general, uno tiende a idealizar a los profesores. Se genera una admiración y una suerte de seducción intelectual, lo que puede llegar a confundir a una persona”, explica la psicóloga.
Según la profesional, hay muchas causas más que generan esta falsa sensación de enamoramiento. Una de ellas es la búsqueda inconsciente de figuras de las cuales se carece, como un padre o una madre (según sea el caso).
Agrega que “ese tipo de relaciones suelen ser complicadas, porque siempre habrá un elemento de poder en juego. Eso implica que hay un tema de dependencia del alumno hacia el profesor, lo que puede intervenir en su relación académica como en su posible situación amorosa”.
Así que ya sabes: iniciar una relación con alguien a quien ves todos los días podría no ser tan lindo como piensas. Analiza el entorno, tus sentimientos y los de él, y luego decide si estás preparada para enfrentar, con todas las de la ley, a tu amor en la sala de clases.
¿Qué opinas tú?